Trajes de Daño
Sinopsis
La grandeza de un daño puede ser colectiva: él mismo necesita socios, una comunidad de fieles y, como el dolor, se tiene o no se tiene, vá y viene. Llega como un coletazo. No se disfruta, aunque, por supuesto, hay quienes sí. Relaciones de parejas que llegan a puntos absurdos de convivencia. Amistades que rozan limites bizarros de emoción, sarcasmo e inconsciencia. La distancia natural que se imponen los extraños sin detenerse en la incomodidad que aquello puede suscitar. Cargados de tensiones, los diferentes protagonistas de estas narraciones invitan a transgredir las normas impuestas, desatar el caos o, simplemente, atraerlo. Hay algo inquietante: La sala de espera de un hospital que aguarda noticias que no llegan; el miedo a la revolución de las maquinas sin tener en cuenta el sentimiento de las máquinas mismas. Recuerdos visibles de infancias que ahora adultas, sienten esos mismos temores como si algo estuviera inevitablemente desencajado. Las necesidades de estos personajes son y serán sus trajes de daño, vacilando entre sus emociones y pulsiones. A veces sin pensar, casi sin titubear, se muestran tal cual son, o como mejor les sale. No hay búsqueda de respuestas, sus historias están enrarecidas y desde ahí decidirán dirigirse hacia lo cursi para continuar irrumpiendo una y otra vez en la vida de los demás. Así, realidad/ficción se mezclan para dejar entrever de manera sutil las singulares historias que estas voces tan particulares tienen para ofrecernos.