Lo que nadie te dice antes de publicar tu primer libro
Escribir un libro tiene varias etapas. Primero llega la idea. Después, ese cosquilleo de sentir que alguien tiene que leerte. Y ahí arranca el proceso creativo, la escritura y todo lo que es propio de cada autor y de su obra. Pero cuando el libro está terminado, o bastante avanzado, aparece una pregunta inevitable: ¿dónde lo publico?
Si es tu primera vez, seguramente tendrás un mar de dudas. ¿A dónde lo envío? ¿Cómo evito que me copien la idea? ¿Tengo que pagar algo? ¿Voy a firmar un contrato que me comprometa? Yo pasé por todas esas preguntas, y en este artículo quiero compartir lo que me hubiera gustado saber antes.
No deben, pero el libro se juzga por la portada
Nos encanta repetir que "no hay que juzgar un libro por su portada", pero la realidad es otra. En una encuesta de 2023 realizada en Estados Unidos, el 57 % de los lectores reconoció que compra o lee libros guiados por su portada. Y cuando el libro es para regalar, tres de cada diez dijeron que la portada es el factor más importante. En tiempos como ahora donde el FOMO y la rapidez en RRSS nos está acostumbrando a ir a un ritmo más acelerado, tenemos menos de 15 segundos para generar impacto con la portada, y poco más del doble para que la sinopsis antes de que el lector decida tomar otro libro.
En otras palabras: escribir bien es indispensable, pero no alcanza. Hay todo un trabajo alrededor del texto que define si tu libro llega a sus lectores.
Conceptos básicos que debes conocer
Estos son, para mí, los más importantes. Seguramente hay más, pero con estos ya tendrás una base sólida para tomar decisiones.
Corrección
Todo creador tiende a enamorarse de su obra, y cuando nos enamoramos de algo no le vemos defectos. Ya sea porque es nuestra visión original o porque llevamos tanto tiempo concentrados en ciertos detalles, siempre se nos escapan cosas que solo detecta alguien externo, con una mirada imparcial. Hay dos tipos de corrección. A menudo se ofrecen juntas, pero son distintas, y conviene saber la diferencia al momento de contratarlas:
- Corrección ortotipográfica: revisa la ortografía, la puntuación y las normas tipográficas (uso de comillas, rayas de diálogo, cursivas, mayúsculas, espacios). Uno puede tener la vanidad de creer que nunca comete errores de ortografía, pero los errores no dependen solo de cuánto sepamos: el cansancio visual, una distracción o un simple error de tipeo le pasan a cualquiera. Y las normas tipográficas no tenemos por qué dominarlas, aunque sería ideal; para eso está el ojo experto.
- Corrección de estilo: mejora la redacción, el vocabulario y la claridad. Nuestro texto lo va a leer otra persona, y aunque tengamos todo muy claro en la mente, siempre hay algo que se pierde en el camino. Esto pasa sobre todo en obras que tuvieron una pausa larga: cuando las retomamos ya no somos la misma persona, y eso se nota en el tono y en las palabras. La corrección de estilo busca que la voz del texto sea uniforme y que el lector entienda lo que quisimos decir.
Un consejo: la corrección de estilo va primero y la ortotipográfica al final, sobre el texto ya definitivo.
Maquetación
La maquetación es el diseño interior del libro: la tipografía, su tamaño, los márgenes, el interlineado, las imágenes (si las hay) y la forma en que el texto se distribuye en las páginas. No es tan simple como pasar un documento de Word a PDF, porque hay convenciones editoriales que respetar y, sobre todo, depende del formato final. No es lo mismo maquetar un libro impreso, que necesita medidas exactas según la imprenta, que un libro digital en formato EPUB, donde el texto se adapta a cada pantalla. Es un trabajo para un diseñador editorial con experiencia.
Diseño de portada
Puede parecer lo más sencillo, pero suele ser uno de los puntos con más roces. Influye lo que el autor quiere transmitir, lo que el diseñador interpreta de esa idea y los recursos con los que se cuenta. Aunque quieras que tu portada sea "solo una foto", hay mucho trabajo detrás: formato, tipografía, composición y color.
Un detalle técnico importante: los colores se ven distintos en pantalla y en papel. Las pantallas trabajan en un modo de color llamado RGB y las imprentas en otro llamado CMYK. Un buen diseñador se asegura de que la portada se vea bien en ambos. Además, la portada de un libro impreso incluye lomo y contratapa, y el ancho del lomo depende de la cantidad de páginas y del tipo de papel.
El ISBN
ISBN son las siglas en inglés de Número Internacional Normalizado del Libro. Es un código único que funciona como el documento de identidad de un libro: identifica un título, una edición y un formato concretos. Por eso, la versión impresa y la versión digital de un mismo libro llevan ISBN distintos. Lo importante: el ISBN no protege tu obra ni acredita que sea tuya. Solo la identifica para que librerías, bibliotecas y distribuidores puedan catalogarla. Cada país tiene su propia agencia.
Derechos de autor
Simplificando, los derechos de autor son el conjunto de normas que protegen a los creadores sobre sus obras. Y aquí va algo que mucha gente no sabe: en la mayoría de los países, incluidos casi todos los de habla hispana, la protección nace en el mismo momento en que creas la obra. No necesitas registrarla para que sea tuya.
Entonces, ¿para qué sirve registrarla? Como prueba. Si alguna vez tienes que demostrar que el texto es tuyo y desde cuándo existe, el registro es tu mejor respaldo. Puedes registrar el manuscrito incluso antes de enviarlo a una editorial; Como cada país tiene su propia normativa, conviene informarse sobre la que rige donde vives y donde vas a publicar.
Libro impreso y libro digital
Si piensas en papel, hay varios factores que influyen en el costo y en los tiempos: la calidad del papel, el color o blanco y negro, el tipo de encuadernación y la técnica de impresión. La impresión digital conviene para tiradas cortas (o incluso para imprimir de a un ejemplar); la impresión offset, la tradicional, resulta más económica por unidad, pero solo en tiradas grandes.
Si piensas en digital, el formato estándar es el EPUB (de Electronic Publication). Es un tipo de archivo, así como los documentos de Word son .docx y los PDF son .pdf. Lo usan la mayoría de las tiendas y lectores electrónicos; Amazon trabaja con su propio formato para Kindle, pero acepta archivos EPUB y los convierte.
No hay que confundir un EPUB con un PDF. La gran diferencia es que el EPUB es "fluido": el texto se adapta al tamaño de la pantalla y el lector puede cambiar la letra o el tamaño. El PDF, en cambio, es fijo, como una foto de la página: en un teléfono hay que estar haciendo zoom y moviéndose para leerlo. Pasar de EPUB a PDF es sencillo; al revés también se puede, pero el resultado suele ser malo, porque el PDF no guarda la estructura del texto. Por eso, lo ideal es que el EPUB se haga desde el archivo original.
Los caminos para publicar
Antes de comparar, hay algo que debemos tener claro: toda empresa espera un retorno de su inversión. Como artistas, muchos ponemos la obra por encima de lo material, pero las empresas no funcionan así, y está bien que lo sepamos. Cada camino tiene un modelo de negocio distinto. No hay uno correcto ni uno incorrecto, sino el que mejor se adapta a lo que tú necesitas.
A grandes rasgos, hay tres caminos: la edición tradicional, la edición con servicios editoriales (lo que solemos llamar "editorial independiente" o coedición) y la autoedición.
Edición tradicional
Es la de los sellos editoriales: desde grandes grupos como Penguin Random House o Grupo Planeta hasta editoriales medianas y pequeñas que trabajan con el mismo modelo. Aquí la editorial invierte su dinero en la corrección, el diseño, la impresión, el marketing y la distribución en librerías. Por eso el autor no paga nada, pero también tiene menos control.
Como el negocio de la editorial es vender libros, solo invierte en los que cree que se van a vender. Es el camino más difícil de entrar: las editoriales reciben muchísimos manuscritos, no los leen todos (muchas ni siquiera aceptan envíos sin un agente literario) y de los que leen eligen muy pocos. La calidad es necesaria, pero no suficiente: también pesan las tendencias del mercado, el género, el público al que apunta el libro y, cada vez más, la "marca" del autor. Si tienes presencia y comunidad en redes sociales, eso demuestra alcance, y el alcance se traduce en ventas posibles.
En cuanto al dinero, lo más habitual es que la editorial pague regalías: un porcentaje del precio de venta de cada ejemplar. En el mundo hispano suele rondar entre el 8 y el 10 % para el libro impreso, y algo más para el digital. Muchas veces la editorial adelanta un monto al firmar, llamado "anticipo", que luego descuenta de las regalías futuras. Existe también la compra de derechos por un pago único, pero es poco común en literatura y conviene mirarla con lupa, porque el autor puede quedarse sin ganancias aunque el libro sea un éxito.
Otros puntos a tener en cuenta:
- Puedes perder control sobre decisiones como la portada o incluso el título, si la editorial lo considera mejor para vender.
- Los derechos de explotación: al firmar, cedes a la editorial el derecho de reproducir y vender tu obra, por un tiempo y en un territorio determinados. Algunos contratos incluyen además derechos para traducciones, audiolibros o adaptaciones al cine y la televisión. Lo justo es que el autor reciba una parte de esos ingresos, pero eso depende de lo que diga el contrato. Léelo con atención y, si puedes, con asesoría.
Edición con servicios editoriales (editorial independiente o coedición)
Aquí conviene aclarar un término. En sentido estricto, una "editorial independiente" es la que no pertenece a un gran grupo, y algunas trabajan con el modelo tradicional. Pero en Latinoamérica, cuando los autores hablamos de publicar con una editorial independiente, casi siempre nos referimos a otro modelo: el autor paga por los servicios de edición y la editorial se encarga del proceso. El modelo de negocio es ofrecer servicios editoriales.
El autor tiene el control creativo y costea la corrección, el diseño, la impresión y los gastos administrativos. A cambio, lo normal es que conserve sus regalías y sus derechos. Ese es el deber ser, pero siempre hay que revisar que el contrato no diga lo contrario.
Más allá del precio, lo importante es saber qué incluye el servicio: qué tipo de corrección hacen, cómo trabajan el diseño, en qué formatos entregan el libro, si gestionan el ISBN y la calidad de lo que han publicado antes. Pídeles ejemplares o muestras. Como el modelo de negocio de estas editoriales no es vender tus libros sino venderte el servicio, el autor tiene la responsabilidad de vigilar cada etapa. Tener el control también implica hacerse cargo.
Al final del proceso, el autor recibe sus ejemplares impresos o su archivo digital, y el peso de vender la obra recae principalmente en él. Algunas editoriales tienen contactos con ferias y librerías, lo cual suma mucho, pero la difusión depende sobre todo del autor. Y hoy, eso significa tener presencia en redes: a mayor presencia, más lectores pueden encontrarte.
Autoedición
Es el camino en el que el autor hace todo por su cuenta: contrata a sus correctores y diseñadores, gestiona su ISBN y elige dónde imprimir o publicar. Aquí entran las imprentas que ofrecen impresión bajo demanda (imprimen ejemplares a medida que se necesitan, sin grandes tiradas) y plataformas como Kindle Direct Publishing de Amazon, donde publicar es gratuito y el autor cobra un porcentaje de cada venta: entre el 35 y el 70 % en libros digitales, y alrededor del 60 % del precio en libros impresos, menos el costo de impresión.
En el caso de imprenats, su modelo de negocio es los servicios de impresión, y en algunos casos diseño de portada y maquetación.
Puede parecer la opción más económica, pero no siempre lo es, y es la más arriesgada. Las editoriales de servicios suelen tener proveedores fijos de corrección, diseño e impresión, con precios que a veces resultan menores que si los contratas por separado. Además, al hacerlo todo solo, es más fácil saltarse etapas importantes, contratar servicios de menor calidad por falta de experiencia o terminar con un libro donde las piezas no encajan bien entre sí. No te dejes llevar solo por el precio.
Antes de firmar, pregunta
Sea cual sea el camino que elijas, estas preguntas te pueden ahorrar muchos dolores de cabeza:
- ¿Qué incluye exactamente el servicio o el contrato, y qué no?
- ¿Quién gestiona el ISBN y a nombre de quién queda registrado?
- ¿Qué porcentaje de regalías recibo y cada cuánto me pagan?
- ¿Qué derechos estoy cediendo, por cuánto tiempo y para qué países?
- ¿Puedo recuperar mis derechos si el libro deja de venderse o si quiero irme?
- ¿Quién se encarga de la distribución y la difusión?
Mi recomendación al momento de publicar es evaluar bien el alcance de cada opción: qué incluye, qué no y qué esperas tú de tu libro. El ISBN, los derechos de autor, las regalías y los derechos de explotación son fundamentales, pero también lo son la corrección, el diseño y el cuidado de cada detalle. Tómate tu tiempo, compara, pregunta todo lo que necesites y elige el camino que mejor se adapte a ti.
¿Ya publicaste? ¿Por qué camino te fuiste y qué te hubiera gustado saber antes? Cuéntamelo en los comentarios o en mis redes, donde me encuentras como @soymarcopetit.
Fuentes: